Comienzos.

Decoración para una cena de noche vieja diferente

«Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (W.Churchill)

Megan mira el pequeño paquete de uvas de la suerte que su cuñada ha depositado en su mano. ¿En serio la gente piensa que los resultados de un año fructífero se deba al rito de la ingesta de esas bolitas?
Manada de borregos, que poca memoria histórica, ni ganas de indagar en los porqués de las costumbres que hacemos propias.

¿Dónde se supone que comienza el día de Año Nuevo? 
¿En el instante en que la última uva, a base de hacer presión, te llena la cavidad bucal y te hace entrar al límite del asfixie en el nuevo año? 
¿En el momento que tu amiga en asonancia de trance escupe todo sobre su escote de lentejuelas y tú terminas con residuos de su boca pegados en tus propias pestañas?
¿O quizás en ese tris en que abriendo los ojos, sin saber que hora del día marca el reloj, te encuentras desnuda y temiendo no reconocer a quien duerme a tu lado? 

Puede ser peor. Jejeje.
Mucho peor...
Despertar con tu horteras pijama de felpa en tu lado de la cama...

Sea como fuere, a Megan siempre le pareció muy ridícula esa fiesta.
Así que este año va a empezar haciendo lo que mejor sabe hacer... Saltarse las reglas. Nada de contar uvas, la suerte es para los que la persiguen y si no... a joderse... mala suerte. Fue lo que pensó al sacar su corsé de cuero y sus botas altas para ir a la cena en casa de su cuñada. "Cada cual se vestirá acorde a una faceta de su carácter". Le había dicho la mujer de su hermano.

Toma la primera uva y ya tiene en mente como va a empezar el año, aguanta la sonrisa pendenciera. 
Suena la primera campanada. 
Una!
Y acierta de pleno en la frente de su marido que da un respingo hacia atrás. 
Se lo merece por las veces que olvida lo que prometió en sus votos.

Dos!
La cuela en el escote de la puta reprimida de su cuñada. Es el único magreo que van a recibir esas tetas a las búsqueda de la uva perdida.

Tres!
En todo el paquete del marido de su amiga. Por pervertido y putero.

Cuatro!
A su suegra se la cuela en el embudo de papel, teme tanto al trece que igual comienza el año levitando como la bruja que es.

Cinco!
Esa va con pega y piensa en todos los culitos que desearía probar con su strapom este año. El hermano de su amiga la está mirando de frente paralizado, como si pudiera leerle el pensamiento.
Megan mira hacia su marido, que va a su bola tratando de no perder la cuenta.
Se gira de nuevo hacia el amigo que sigue como si el reloj de la puerta del sol se hubiese detenido y sin palabras gesticula con la boca cada fonema que no menciona.
"A-bre la bo-ca pe-rro"
Y este sin dudar obedece y allá va la quinta a colarse.

La sonrisa de Megan resplandece más que los adornos plateados de la mesa del buffet.

Todo el mundo a su alrededor está sin perder la concentración, siguen intentando entre protestas, preguntas y quejas no perderse ninguna campanada. Al fin de cuentas es lo que importa en ese preciso instante. No perder el sentido de la fiesta y el encasillamiento global al que la sociedad nos lleva a todos. Aunque las uvas te den diarrea.

En cambio alguien parece que ha salido propulsado de la cuenta y puede que descubra el sentido de que Megan vaya vestida de cuero negro. Y lleve como tocado sobre la cabeza un antifaz de metal del mismo color, con lazos de satén brillante.

Definitivamente va a llevar ventaja en el descubrimiento.
Megan mira de nuevo al hombre que tiene justo enfrente y éste vuelve a abrir la boca para la sexta...


Este post corresponde al reto 
1. Escribe un relato que comience en un día de Año Nuevo. 
de los 52 retos de escritura de 2017 de El libro del escritor

Comentarios

  1. El más placido de los humores (en todos los sentidos) es lo mejor para el nuevo año.

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    1. A mi me revientan esas fiestas familiares en las que la mayoría van como si llevaran el palo la escoba por el culo.
      Podría haber escrito de cualquier cosa siempre que no me saliera de la temática. Pero... ¿Hay algo más fuerte en un comienzo de año que el momento en que tras la cena tienes que tomar las uvas, hagan que te cagues patas abajo, o no? Como para no tomárselo con sentido del humor... uff :)))

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  2. Grandioso festejo de Megan... me apunto la idea...pero no hay cojones de hacerla

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    1. Jajajaja... Bueno, yo tampoco tuve... Solo lo visioné en mi cabeza como cada año de estos últimos. Eso si, me vestí de negro lethal female.
      Uno de estos, le echo los dos ovarios y a tomar por culo "to"... Jejejeje...

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  3. Muy bueno!
    Me he sentido identificada en la hartura de eventos sociales sin sentido y me he reído como una malvada al imaginar las uvas voladoras y el amigo abducido obedeciendo mientras lee los labios XD. Me ha encantado.
    Besos

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    1. La verdad verdadera es que este año no me tome ni una uva. Las fui tirando a los bol de los comensales entre toma y toma, jejeje...
      Algunos ni se daban cuenta y no veas el revuelo que se armó cuando al terminar tenían una uva de más. Yo muy zorrona me partía por dentro... Jajaja.
      Por cierto, lo de tu nuevo juguetito es una pasada ;)
      besos

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