6/Sex Diario Abierto.



Como cada mañana lo primero que siento al abrir los ojos es la sutileza del sol bañando mi cara con sus dorados reflejos. Un instante después soy consciente de que no estoy sola en mi cama. Y no. No es que haya tomado drogas, ni siquiera alcohol como para tener una resaca senil. Anoche fue una mala noche. De esas en que las mujeres debemos ser fuertes y tomar decisiones transcendentales para nuestra propia capacidad de subsistir. 
Me quedo en estado de quietud sintiéndole tras de mí, pegado desde el pecho hasta las rodillas a mi cuerpo, rodeándome con su brazo. Siento un escalofrío recorrer mi columna vertebral, no se definir si de excitación o de sorpresa. Hace tantos años que nadie me hace dormir de ese modo que ... Me mantengo quieta sintiendo su respiración morir enredada entre los rizos de mi pelo, por el ritmo advierto que aun está dormido y trato de recordar lo que sucedió anoche, no me es muy difícil, inmediatamente imágenes y emociones invaden el instante.

Acababa de llegar a casa, rota. El maquillaje corrido y mi dignidad en algún lugar del bolso perdida, pensé dejarla ahí, de todos modos para que la quería ahora entre tanta decepción. Algunas de mis amigas ya venían tiempo advirtiéndome, otras animándome a cambiar de vida, a ser menos independiente y creer en el amor. ¿El amor? 
El amor funciona entre dos cuando se le llama así mientras solo es sexo, luego se le incluyen los sentimientos y uno de los dos termina por joder al otro y no sexualmente, cuan menos placentero. Y eso te rompe porque nadie es indispensable en la vida de nadie, al menos eso es lo que las estadísticas de divorcios nos descifran cada día.

Los mensajes de alerta volvieron a sonar. Pensé que tal vez podía ser él diciéndome que lo sentía, que todo seguía bien entre nosotros, pero no. Los cabrones de verdad, aunque tengan sentimientos nunca hocican. Y allí estaba el otro. Como siempre y desde hacia más de un mes, como si fuese un demonio sobrenatural leyendo mis pensamientos, custodiando como un ángel errante mis estados, mis instantes. Y sí, puede que sea unas estupidez bajar la guardia tanto para una mujer como yo. Eso terminaría con mi reputación y me convertiría en un blanco imposible de custodiar por mis halcones, la victima perfecta para el mejor cazador. 

No se en que momento de la conversación rompí a llorar. y su voz se quebró al oírme. Cuatro frases y no parecía por su eco el macho alfa que veía en mi cabeza al pensarlo. Pero ahí estaba, no se fue, no me dejó sola ni un momento en ninguna de las noches previas a nuestro encuentro de anoche. Cuando vine a darme cuenta estaba dándole acceso a mi vivienda. Y allí estaba frente a mí, mirándome con esa rudeza de semblante que dejan las marcas de una vida nada fácil. Sus ojos gritaban con silencios otras cosas.
— Tranquila solo vengo a asegurarme que hoy también vas a dormir. 

Me quedó desnuda frente a él antes siquiera de sacarme una prenda. Mi bloqueo no parece afectarle. No se extraña de verme tan vulnerable y no cesa en su intento de cubrirme con palabras bonitas que me haga sentir bien. En otro momento de mi vida me habrían parecido pedantes esas frases, demasiado halagadoras y me habría planteado a donde querrían llevarme llamándome baby, mi niña, anoche no.
Me desnudó con una habilidad tal que bien parecía un cazador acechando y saltando sobre su presa, pero no sentí amenaza alguna, solo oleadas que recorrían mi cuerpo y me empujaban a dejarme llevar.

— Lo voy a colgar por los huevos por despertarte mi niña  Le oí decirme mientras me cargaba hasta el dormitorio  .Tranquila mi niña bella, yo estoy aquí. No llores más ¿Sí? Ya no me llores.
Mientras le veía desnudarse desde mi cama comprendí que es cierto que a las bestias se las amansa con música, jamás me habría doblegado de no ser por su respiración y el modo en que sonaba por teléfono mientras me oía llorar.

— Estoy bloqueada, no sé si...
No me dejó continuar mientras se metía a la cama a mis espaldas y me arropaba con su cuerpo y su abrazo cubriéndonos a ambos con el ropaje del lecho. 
— Nada princesa, ya no te preocupes más mi niña ¿ok? Tú me necesitas ahora y ya déjate ir Me acariciaba el cabello y lo besaba .Me encanta el olor de tu pelo. Tranquilízate, no tienes por que saber nada, solo ven y duerme voy a darte calor y a quedarme a velar tu sueño.

Y de pronto allí estaba entre sus brazos, abandonándome a sus caricias generosas, al modo en que acariciaba mis pechos, sin sobrepasar los limites de mi rendición. Leyéndome como en un libro abierto, del mismo modo que abrió mis piernas llevando su mano al centro de mayor exposición de mi placer. Adelantando cada movimiento con sus palabras sobre mi oído. Recordarlo hace que me mueva y pegue mi trasero a la erección activa del cuerpo aún durmiente de mi amante. Soy consciente de su cansancio, decía la verdad al respecto de su trabajo y su día de ayer y siento como me alaga que yo sea una prioridad a su agotamiento físico tal como para dejarlo todo y venir a buscarme hace unas horas. 
Ganas me dan de despertarlo y que prosiga donde lo dejó. Pero hoy es domingo, tenemos todo el día. Le dejo dormir mientras sujeta mi cuerpo, me humedezco al pensar en esa mano que ahora reposa inerte suspendida sobre mi vientre desde la cadera. En el modo que me acarició ayer el clítoris hasta llevarme al extremo, con movimientos suaves pero certeros, abriendo mis labios, penetrando mi vulva. Haciéndome sentir acompañada y alargando mis momentos de excitación sin prisas, sin buscar su proprio placer más allá del instante de estar conmigo. Me he corrido en su mano hace unas horas, he inundado sus dedos del elixir de mi desesperación, de mi necesidad. Y él lo ha recibido como un todo de mí, lo a probado llevando los dedos a su boca, saboreando mis demonios y ha alabado el sabor de mi pureza, de la raza de mis emociones malditas. Luego simplemente me ha recordado que debo dormir y se ha quedado susurrando palabras bellas y dejándolas prendidas en mis cabellos mientras Hýpnos en un alarde de demostración de porque es el dios supremo de los sueños me ha secuestrado a un rincón perdido de mi subconsciente. 

Ahora de vuelta, mi cuerpo empieza no solo a despertar, también a desear. Y deseo devolver cada una de las caricias recibidas. Su cuerpo de pronto parece cobrar peso en el colchón, y siento que tengo su miembro como un escalador entre mis nalgas. Su mano si ha despertado, se estira y me sujeta la teta al tiempo que su risa rompe sobre el lóbulo de mi oreja. 
Me gusta tu risa.
Me cuesta asimilar que es él quien ha reído. 
"Oh mierda" se refiere realmente a mi risa, a esa que se me escapó a borbotones mientras me dejaba ir a su castigo suave y sensual.

Sonrío ahora al recordar que es domingo y que libro. Giro la cabeza buscando su cara y su mirada. Pero se me pierde la vista en esos labios que son tan cálidos.
— ¿Trabajas hoy?
Niega con la cabeza mientras baja a mi boca su mirada. Y me regala esa perversa sonrisa de dominador.
— Chiquilla traviesa. Mi niña linda.

Ummmm... Por fin despertó la fiera.




Comentarios

Entradas populares