4/Sex Diario Abierto

❥Ɩ ԼƠƔЄ ƬƛƧƬƖƝƓ ƳƠƲ❥:



Hace poco me he mudado a este nuevo barrio. Y me bastó el tiempo justo de estar alojada y tener que bajar al supermercado a llenar mi nevera, para comprender que pronto estaría envuelta en una de mis estrategias de acoso y derribo. 

Mi último amante decía que yo no era normal... ¿Me pregunto si lo de caprichosa es una anomalía? 

¿Que culpa tengo yo de ver algo que me interesa y no parar hasta conseguirlo? Me encapricho y concentro toda mi energía en conseguir el objeto de mi deseo olvidando con facilidad lo ya poseido. Que por regla general sean hombres, bueno, no creo que sea nada anormal, después de todo soy una mujer... Una caprichosa con anomalía sería otra cosa.

Le vi el primer día. 
Estaba allí en el supermercado haciendo caja. Me gustó el conjunto completo y especialmente sus manos. Mientras me devolvía la tarjeta y el tique de compra rocé levemente y con descaro esa mano y el contacto fue eléctrico. Supe que no pararía hasta tener esa mano acariciando mi sexo, esos dedos largos penetrándome y el modo en que sus pupilas se dilataron al mirarme me confirmaba que el propietario de esas manos no se negaría al llegar el momento.

Desde entonces observo sus pasos. Le sigo desde una de mis ventanas que da al callejón donde se encuentra la puerta de atrás del negocio, la trastienda por donde abastecen con las mercancías. Mi nuevo capricho no solo atiende la caja, le he visto recibir los pedidos en ese portón abatible. También abastecer los estantes del negocio y vigilar el interior del establecimiento. Pero nada comparado al modo en que yo le vigilo, también me siento a tomar café en el bar de enfrente y desde allí le veo a través de las cristaleras del local. Me tiene loca, ese modo en que se desplaza de un sitio a otro con tal habilidad y gracia de movimientos. Y esa sonrisa con que complace a toda la clientela. Un hombre que realiza cualquier trabajo con esa expresión en la cara, debe como poco follar como un Dios. Y yo voy a comprobarlo sí o sí. 

Hoy hace un frío de cojones pero ahí está, ha salido a la misma hora a fumar por la puerta de abastecimientos. Le observo desde la ventana de mi cocina, que tentador está ahí fumando su pitillo con cara de aguantar el frío y algo encogido. Hoy no luce esa sonrisa, diría que parece hasta un poco apático. Yo le veo como un macho de valía, ahí debajo de ese uniforme de operario y sin abrigo pese a que a nevado. Pienso en el sabor de su boca, hace tanto que dejé de fumar, pero un poco de nicotina no me vendría mal ahora. Mejor si es transferida de su boca a la mía a través de la saliva, quiero sentir su lengua. Ummm... Quiero probarla. 

Ya está. Va a ser ahora.
A tomar por culo, soy una caprichosa, sí ¿y qué?
Cojo las llaves y el abrigo y cierro de un portazo mientras corro escaleras abajo colocándome el abrigo. No puedo esperar ni un minuto más a que el ascensor suba.
Cuando bordeo la esquina él ya no está en la puerta pero observo que no está cerrada del todo y no lo pienso. Estoy mojada y no solo los pies, ya que he salido en zapatillas de casa; la humedad de mi labios inferiores es tan caliente a diferencia.

Entro sin pensármelo y le veo de espalda. Está anotando algo en un bloc, agachado junto a unos grandes paquetes. Al sentir el movimiento a sus espaldas se incorpora girándose dice algo sobre que no se puede entrar pero no lo termina. No entiendo si es por la sorpresa al verme, su cara en ese momento la manifiesta y no tengo intención a perder tiempo en minucias. Si algo sé con certeza en el arte del asalto, es que no se ha de perder un segundo en el ataque cubierto los flancos y teniendo el objetivo a tiro.

Es el momento. Lo voy a derribar.
Continuo hasta llegar a su lado y no a retrocedido un paso. Le sujeto la nuca y le beso y el cabrón parece estar en una experiencia de dèjá vu porque me sujeta con fuerza por la cintura y me pega a su cuerpo. Mientras nos besamos salvajes en una lucha de lenguas y poder, el tío quiere asumir el control. Lo confirma el modo en que me está apretando contra su abultada erección y en como me vence con su húmeda y agresiva lengua. Nadie dice nada, siento que se separa un poco de mi y que mira por encima de mi hombro. Definitivamente está asumiendo el control. Me empuja hacia el pasillo que forma unas estanterías y unas cajas amontonadas. Estoy tan caliente y su boca me ha puesto tan aperreada que me dejo llevar asida por el trasero. Me abre de piernas y me sube a las cajas, en esa posición su erección es más perceptible frente a mis leggins. Nuestras bocas siguen en su conquista por el poder. Le siento meter la mano bajo mi abrigo, me amasa una teta, tengo los pezones erectos y se que es el momento de asumir el control o perderé y aún se a que he venido. Me revuelvo y me resisto sujetando su mano y apartándome de su boca. Se detiene, ahora si que manifiesta sorpresa mirándome con esa intensidad. 

No dejo que diga nada, le empujo y lo coloco en el lugar donde estaba yo una milésima de segundo antes, se deja hacer, mientras sigue mirándome y apoya las manos a ambos lados de si apoyado en las cajas. 
-Estate quieto.
Es lo único que pronuncio con la fuerza de una orden. No me detengo, le comienzo a desabrochar el cinturón. Le abro el pantalón, este tío es el mismo demonio tiene un rabo impresionante; menuda sorpresa me llevo cuando me salta fuera impulsado por la erección nada más bajo un poco los slip. Grande y grueso, aún no le he echado un vistazo porque seguimos besándonos a lengua como posesos. Pero tengo una mano infalible para el calculo.

Me aparto y me agacho. 
Ahora sí, le veo en primer plano. Está polla tiene muchas posibilidades de dejarme ahogada en este asalto. Bueno...Tentemos a la suerte. 
Mojo con mi lengua la punta de su glande mientras le echo una mirada de perversa curiosidad a su propietario que está inmóvil mirándome. "¿Eso es una sonrisa? Cabrón, vas a sonreír el resto del día." Pienso mientras empiezo a dar fuerza a la felación. Engullo hasta la mitad mientras apoyo con mi mano el resto del movimiento. Dentro y fuera, ummm... Ahora un poco más adentro. Fuera, le miro de nuevo mientras saboreo su glande de nuevo. Lo acaricio con la lengua en derredor, lo muerdo con suavidad, él se encoge. Aprovecho para seguir mamando más intenso, más hondo. Sus manos me agarran del pelo y acompañan mi ritmo. No me oprimen, me deja tomar aire, y aprovecho para pasar mis labios a lo largo de todo su talle, succiono uno de sus testículos. Vuelvo al punto de partida y ahora me dejo follar la boca en serio por él. No hace falta que le de permiso para que tome el control, después de todo a la mayoría de los hombres es lo que les gusta aunque no lo admitan. 

El ritmo está en su apogeo, el aire empieza a escasear en mis pulmones y se que él va a venirse en mi boca. Un portazo hace que el mundo se detenga. Alguien grita algo de un pedido a escasos metros de nosotros. Él saca en un solo movimiento su polla de mi boca y me pone de pie. 
-Tranquila.
Es lo único que dice mientras se abrocha y se interpone entre la voz y mi persona. Le veo perderse detrás de las estanterías terminando de abrocharse y no puedo evitar sonreír mientras le escucho dando explicaciones a quien parece su jefe. 
Aprovecho el momento para salir agachada y alcanzar la otra puerta imaginando que esa dará al establecimiento. Y así es. Salgo con disimulo y me encamino con paso firme por el pasillo camino de la calle. Veo mi reflejo en las estratégicas lunas del  local y sonrío al ver mi cara de perversa. Estoy en el pasillo de los lácteos y me relamo con disimulo el sabor que mantiene mi boca a su liquido pre-semen...  Delicioso. 
Me pregunto como estaría expuesto un articulo así de poder venderse para consumo. Jajj.


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